La historia del swing está marcada por momentos decisivos y por una pasión especial que se transmite en cada canción. En Slide&Swing celebramos todos los días la existencia de este maravilloso estilo musical, pero hoy en concreto la alegría se multiplica, ¡es el Día Internacional del Swing!

El género nació en Estados Unidos en los años 20, aunque no se popularizó hasta una década después. Con tiempos rápidos y riffs melódicos, el éxito del swing fue tal, que poco a poco, se expandió por todo el mundo. Son de especial mención las figuras responsables de difundirlo, como Norma Miller o Frankie Manning, a quien hoy recordamos con especial cariño.

Fue precisamente hace cinco años cuando más de 2000 bailarines de todo el mundo le rindieron homenaje por el que sería su cumpleaños número 100 en Nueva York. Las celebraciones fueron tales que la comunidad internacional de Lindy Hoppers declaró el 26 de mayo como Día Mundial del Swing. ¡El swing mueve multitudes!

Nosotros recordamos a Manning por muchos motivos. Nacido en 1914, en Florida (Estados Unidos), el bailarín, coreógrafo y profesor de swing marcó la historia del género para siempre y dejó huella en nuestros corazones. Considerado como el mejor Lindy Hopper de la historia, Manning empezó con pasos tímidos y mucha-mucha curiosidad. Su madre acudía con regularidad a fiestas benéficas y, por falta de canguro, llevaba a su hijo de 8 años con ella, a dormir en el guardarropa. Pero él tenía un pasatiempo más divertido: ojear los bailes que allí tenían lugar.

La música rápida, los aplausos y la energía del baile despertaron en él el deseo de aprender un poco más. Así, y de la mano de su madre, se introdujo en la pista de baile. Las primeras críticas no fueron positivas; su madre opinaba que Manning “nunca sería bailarín” pues era demasiado rígido. Pero eso no le detuvo. ¿Sus parejas de baile? Una escoba, una silla o él mismo, ¡suficientes para practicar! Ocho años después se convirtió en el coreógrafo de la compañía de bailes profesional Whitey Lindy Hoppers, donde su excepcional fluidez, técnica y humor inspiraba a todo aquel que los veía bailar. Se convirtieron tan populares que actuaron en películas y teatros, ¡hasta para la Reina Elizabeth y el Rey George VI!

Pero su vida tomó una trayectoria diferente: Manning se alistó para combatir en la Segunda Guerra Mundial y, después, trabajó para el servicio postal. Esto supuso una pausa de treinta años en su carrera como bailarín.

Sin embargo, entrados los 80 Manning recibió una llamada de teléfono del club Small Paradise, una pequeña escuela de Lindy Hop. Como anécdota, dicen que cuando preguntaron por “Frankie Manning el bailarín” el respondió que no era él, que él era “Frankie Manning el cartero”. Fuera como fuese, finalmente aceptó un puesto de profesor, lo que marcó, nuevamente, la historia del swing.

Su talento, energía y pasos firmes pero ligeros fueron, y son, una inspiración para todos los entusiastas del swing, nosotros y nuestras creaciones inclusive. Nos apasiona trabajar con este fascinante género y con referencias de bailes de grandes artistas como Manning. Creemos que visualizar los movimientos es la clave para diseñar zapatos ergonómicos, cómodos y elegantes: como los que se hacían antes. Así es literalmente, pues además de pegar, cosemos las suelas de cuero, tal y como lo hacían en la época.

Aún emociona ver con qué alegría, humor y energía transmitía Manning cada paso. La felicidad era clave para él, su mayor deseo era “ver gente de todo el mundo, con sonrisas en la cara, bailando juntos”. Podemos decir que, al menos hoy, ese deseo se cumple con rigor.

¡Muchas gracias Frankie Manning!